Hace poco, no recuerdo dónde ni aquién le oi que todo ser humano merece disfrutar de cinco minutos de oro, cinco minutos de gloria en su vida y me dejó pensando... ¿los habré tenido ya? si es así cuándo, dónde y cómo fueron porque no los recuerdo, o tal vez aún no me han llegado y estoy yo aquí quebrándome mi cabezota con otro lio más, como si no fueran suficientes las cosas que tengo en que pensar, le añado comeduras de coco varias.
Cinco minutos pueden ser todo un mundo, si ya con un segundo nos puede cambair totalmente la vida, con 300 tiene que ser inimaginable. Es curioso, por lo menos a mí me pasa, que no te das cuenta realmente de cómo de rápido pasa el tiempo hasta que no te detienes en seco y te paras a anlizarlo.

Cinco minutos de oro... quién lo haya experimentado podría contarme qué se siente... mientras tanto seguiré esperando a que me lleguen si es que lo hacen porque la suerte y yo bailamos ritmos diferentes.