
Mi alma es un laberinto de rosas y sus inseparables espinas que como meta tiene mi corazón, ahí está esprándote, a veces, con el fuerte viento, los rosales bailan y sus espinas tocan mi corazón, hiriéndolo tanto que me sumo en un profundo dolor que sólo tiene como medicina el olvido, pero ésta debe ser tomada en muy pequeñas dosis, por eso, el dolor de mi alma, el dolor de mi corazón pueden acompañarme durante semanas, meses, años...
Este loco corazón está lleno de cicatrices, de callos, de vivencias que sólo han
llegado a ser simples experiencias. Él me pide buscarte, entregarme a tí, pero tengo miedo de que el vaivén de ese viento interior mío haga que se clave la espina de la rosa más hermosa y me hiera para siempre... prefiero seguir esperando, ¿qué puedo pereder? años, vivencias... puedo seguir andando por este suelo lleno de canicas y que mi corazón te siga aguardando hasta que se apague, hasta que el dolor sea tal que se ahogue con mis lágrimas, entonces, sólo entonces, mi alma te podrá enseñar todo lo que te he querido de un tiempo a esta parte y lo que me quedaba por quererte...
No sé si el destino nos dará una oportunidad, si tal vez seas una estrella fugaz que igual que viene se va, pero que deja dentro de mi ser, dentro de mi alma, las puertas abiertas a la esperanza.

Tu sola presencia ha abierto esas puertas, las de mi corazón, las de mi alma... ya no te queda nada para saber lo que escondo dentro de ella...